NATALIA ALONSO. MADRID
Ayer se celebró en Madrid una manifestación en recuerdo a Carlos Javier Palomino, a las que asistieron 2500 personas entre amigos, familiares, compañeros y miembros del colectivo antifascista madrileño. Carlos Palomino murió a manos de un militar. El joven militar que supuestamente se dirigía a apoyar una concentración racista, se enfrentó al joven y le mató a navajazos en el metro de Legazpi. La marcha que había sido autorizada previamente por la Delegación de gobierno estuvo encabezada por Mavi Muñoz, madre del fallecido. La manifestación que arrancó en la calle Marcelo Usera y terminó en el metro de Legazpi, estuvo vigilada por el dispositivo de la Policía Nacional, 10 furgones de antidisturbios y un helicóptero sobrevolando el cielo de Madrid para evitar incidentes. Los agentes de movilidad del Ayuntamiento de Madrid se encargaron de reorganizar el tráfico de la zona durante la marcha. Los manifestantes portaron antorchas, banderas rojas y negras y pancartas en las que se podía leer “Un año sin ti, Carlos, hermano nosotros no olvidamos”, “Ni olvido ni perdón”, “El mejor homenaje: continuar la lucha” “Madrid será la tumba del fascismo y “Vosotros fascistas, sois terroristas”. El acto se cerro depositando flores y velas en la entrada del metro de Legazpi, en el Paseo de las Delicias, y con la lectura de un comunicado en señal de homenaje y recuerdo al joven. Pero Madrid no fue el único sitio en el que se recordó a Carlos, en Sevilla decenas de jóvenes se manifestaron anoche y repartieron folletos en los que se decía “Sólo muere quién cae en el olvido” y “La lucha contra el fascismo y el racismo es una lucha necesaria”.
