
AURELIO FERNÁNDEZ. REDACCIÓN BALEARES
El artista Mallorquín recibió los elogios de sus críticos en un ambiente entusiasta al que acudieron los Reyes.
Según se abrieron las puertas de la sala de Ginebra donde se alberga la nueva cúpula de la ONU, diseñada por el artista español Miquel Barceló, comenzaron a caer las primeras felicitaciones y odiosas comparaciones artísticas.
Y es que la cúpula parece ser que no deja indiferente a nadie, su aspecto inabarcable para la mirada, su colorismo y sus cambios según en qué sentido de la sala nos orientemos han hecho que algunos ignorantes la comparen con la Capilla Sixtina. El propio entorno del arte así lo explica cuando dice “Más que con la Capilla Sixtina, la cúpula tiene que ver con otras capillas maravillosas, como las de Monet o la de Rothko, y sobre todo con Altamira", explicó Miguel Zugaza, director del Museo del Prado.
Para el director del Museo del Prado esta es "la más importante de Barceló y el mejor proyecto público cultural realizado por España en varias décadas". Y no le sobra la razón, probablemente sea uno de los pocos proyectos en los que se ha invertido dinero con un inmejorable criterio y cuyos resultados han logrado acallar a quienes sin verla acabada han tenido el valor de criticarla por su alto precio de seis millones de Euros, pero a grandes obras, grandes costes.
Sin duda la cúpula ya ha cubierto las expectativas generadas, muchos se maravillan con la buena imagen de creatividad y modernidad que para España esta cúpula proyectará hacia el exterior. Especiales alegrías se expresaron en el ejecutivo español que capitaneado por José Luis Rodríguez Zapatero y Miguel Ángel Moratinos en compañía de los Reyes de España, estarían presentes en el acto.Como en toda obra artística habrá que esperar a que el flujo temporal actúe sobre la obra para saber si su valor crecerá o si se estancará por considerarse un simple juego de luces en una cúpula sin un valor añadido que la señale como algo remarcable en la historia del arte. Y así de paso también el tiempo nos dirá si la propia sala de Derechos Humanos y Alianza de Civilizaciones es un proyecto sólido y rentable o si las buenas intenciones se quedan en vapor de agua.
Según se abrieron las puertas de la sala de Ginebra donde se alberga la nueva cúpula de la ONU, diseñada por el artista español Miquel Barceló, comenzaron a caer las primeras felicitaciones y odiosas comparaciones artísticas.
Y es que la cúpula parece ser que no deja indiferente a nadie, su aspecto inabarcable para la mirada, su colorismo y sus cambios según en qué sentido de la sala nos orientemos han hecho que algunos ignorantes la comparen con la Capilla Sixtina. El propio entorno del arte así lo explica cuando dice “Más que con la Capilla Sixtina, la cúpula tiene que ver con otras capillas maravillosas, como las de Monet o la de Rothko, y sobre todo con Altamira", explicó Miguel Zugaza, director del Museo del Prado.
Para el director del Museo del Prado esta es "la más importante de Barceló y el mejor proyecto público cultural realizado por España en varias décadas". Y no le sobra la razón, probablemente sea uno de los pocos proyectos en los que se ha invertido dinero con un inmejorable criterio y cuyos resultados han logrado acallar a quienes sin verla acabada han tenido el valor de criticarla por su alto precio de seis millones de Euros, pero a grandes obras, grandes costes.
Sin duda la cúpula ya ha cubierto las expectativas generadas, muchos se maravillan con la buena imagen de creatividad y modernidad que para España esta cúpula proyectará hacia el exterior. Especiales alegrías se expresaron en el ejecutivo español que capitaneado por José Luis Rodríguez Zapatero y Miguel Ángel Moratinos en compañía de los Reyes de España, estarían presentes en el acto.Como en toda obra artística habrá que esperar a que el flujo temporal actúe sobre la obra para saber si su valor crecerá o si se estancará por considerarse un simple juego de luces en una cúpula sin un valor añadido que la señale como algo remarcable en la historia del arte. Y así de paso también el tiempo nos dirá si la propia sala de Derechos Humanos y Alianza de Civilizaciones es un proyecto sólido y rentable o si las buenas intenciones se quedan en vapor de agua.
