BERTA OLANO. MADRID
Esta mañana se han reiterado las protestas, esta vez en forma de concentración silenciosa, contra el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, cuando llegaba al Hospital Clínico San Carlos. En uniforme, con mascarillas y cruces rojas sobre la boca, en señal de tener los labios sellados; así han optado hoy por demostrar su rechazo a la privatización de la sanidad pública más de un centenar de trabajadores.
Los manifestantes, que han acudido a cada acto público al que Güemes ha asistido en la última semana, han seguido al Consejero unos 10 ó 15 metros por la calle, reproduciendo el sonido del que manda callar (chissssss), hasta que la policía les ha impedido el paso al hospital.
La protesta de hoy se suma a las que se han venido produciendo en los últimos días, y por las que se detuvo a tres manifestantes involucrados en los altercados, hace una semana, en el Hospital Puerta de Hierro. En aquella ocasión, los trabajadores esperaban a la puerta del hospital la llegada de Güemes mientras se manifestaban contra la privatización de la sanidad pública madrileña, y contra la resolución judicial del pasado 31 de julio, por la que se limita la contratación de personal sanitario.
Lucía Cobo, portavoz de CSIT-UP en el Ramón y Cajal, donde también se han manifestado los trabajadores, explicaba hoy que lo que demandan es que, si no se va a privatizar la gestión como se les asegura, “se modifique la legislación y que lo digan claramente”.
El Puerta de Hierro en condiciones precarias
En el hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, abierto el 11 de septiembre, quedan cajas apiladas, andamios, polvo, contenedores de desperdicios, y demás “detalles” n cada planta. Según Sanidad es “absolutamente normal” que sigan las obras “en zonas no ocupadas por los pacientes”, con el inconveniente de que, a razón de una treintena de ingresos diarios, el hospital estará completo “en las próximas semanas”.
Los propios cirujanos y anestesistas del centro han enviado ya dos cartas a la gerencia del hospital, aduciendo los primeros que la forma de trabajar “pone en riesgo la salud, e incluso la vida” de los pacientes, por la falta de material y formación para atender a los pacientes des las dos nuevas unidades de obstetricia y pediatría.Por su parte, los anestesistas, alertan de que la dotación del centro “dista de ser la adecuada, tanto en número como es adecuación técnica”, para desarrollar la actividad quirúrgica.
