miércoles, 15 de octubre de 2008

Golpe a los falsificadores de joyas


SILVIA LUNA. MADRID


La Policía Nacional ha detenido a 22 personas relacionadas con la producción, importación y distribución de joyas falsas de prestigiosas marcas. En total se intervinieron 16.767 piezas cuyo valor podrían superar en el mercado los 3 millones de euros, aunque se cree que el cabecilla del grupo había recibido desde Tailandia un total de 289.000 piezas. Entre los detenidos se encuentran el proveedor, distribuidores, mayoristas y responsables de distintas joyerías implicadas.
Las falsificaciones procedían en su mayor parte de Asia, aunque se han encontrado en los diferentes registros realizados 130 moldes para producir desde nuestro país las falsificaciones. Los modelos más solicitados eran los más novedosos; para ello sacaban fotografías de las joyas y las mandaban a Tailandia donde se producían en un corto plazo de tiempo.
La investigación se llevó a cabo por la denuncia presentada en Madrid de un representante legal de una marca italiana que alertó de la existencia de dos empresas dedicadas a la venta de falsificaciones a través de Internet. En la investigación realizada por el grupo de Antipiratería descubrieron que se estaban realizando falsificaciones de diferentes marcas. El grupo desarticulado estaba formado por individuos de nacionalidad española que recibían la mercancía de forma semanal o quincenal. La mercancía llegaba a Córdoba y desde allí se distribuía a todo el territorio nacional.

Elaboración en España

A pesar de que la mercancía procedía, en su mayor parte, de Tailandia, se encontraron en dos joyerías madrileñas 130 moldes de las piezas, además de piezas ya acabadas. El precio era menor que el de las originales, pero mayor que el de otras joyas de las mismas características. Además, los clientes compraban en las joyerías piezas falsas con la supuesta garantía de que eran originales.

Introducción de las falsificaciones

Las joyas llegaban desde Tailandia a Córdoba por transporte aéreo y desde allí se distribuía o bien a las joyerías o bien a las páginas web para su venta. Los distribuidores realizaban los viajes por diferentes comunidades para vender las piezas a los mayoristas, clientes y joyeros. En los viajes transportaban hasta 8.000 piezas cuyos beneficios por su venta ascenderían a 30.000 euros semanales.