
ELENA GONDAR. VALENCIA.
Una directiva europea de 2007 sobre la pirotecnia podría apagar, de manera drástica, el brillo del fuego de numerosas fiestas, las cuales forman parte del patrimonio cultural español.
Por este motivo, el principal protagonista de las conocidas Fallas se ve amenazado, ya que la ley impone una distancia de 15 metros para los productos pirotécnicos de categoría 3. Dichos materiales son los utilizados en diversos festejos, sobre todo en el litoral mediterráneo.
Ante las críticas, la Comisión Europea defiende que la directiva no ataca ninguna tradición, ya que la norma deja margen a los Estados para hacer las excepciones que crean convenientes.
Por su parte, Miguel Ángel Sebastián, Ministro de Industria, dejó claro que para el Gobierno es un tema de suma prioridad la defensa del patrimonio cultural y aseguró que ninguna fiesta tradicional relacionada con el fuego saldrá perjudicada.
No obstante, el malestar general sigue a flor de piel, ya que los afectados suponen que, en el fondo, se trata de un nuevo caso de incomprensión por parte de los países del norte de Europa sobre la sureña cultura mediterránea.
En cambio, el colectivo médico español aplaude las restricciones propuestas, harto de ver lesiones y pies, manos y dedos amputados. Los falleros lo ven de otro modo: "Lo que hay que legislar es la venta y no otros aspectos que pueden perjudicar las fiestas. En las comisiones falleras tenemos formación pirotécnica. El disparo indiscriminado de petardos es lo que molesta a los valencianos y a los falleros", asegura Vicente Fayos, secretario general de la Junta Central Fallera.
