
CARLA SUÁREZ DE PUGA. CORRESPONSAL EN SIDNEY
El pasado sábado, comenzaron los incendios más letales en la historia del país, arrasando los Estados australianos de Victoria y Australia del Sur. Ese mismo día, el Gobierno ordenó que el Ejército se sumase lo antes posible a los bomberos para ayudar en todo lo posible.
Hasta el momento, ha dejado cerca de 220 muertos, pero las autoridades temen cuando los bomberos y los servicios de emergencia empiecen a acceder a las zonas más devastadas por el fuego.
"Hemos encontrado cadáveres dentro de coches, como si hubieran decidido huir cuando ya era tarde; hemos encontrado a gente en sus propiedades y en sus casas. También encontramos niños", es la descripción ofrecida por la policía estatal de Victoria.
Todavía hay un centenar de personas que se encuentran desaparecidas y ha calcinado, además, 330.000 hectáreas y 750 viviendas.
Según una información policial, ayer lunes, el primer ministro australiano, Kevin Rudd, se entero de que varios fuegos habían sido provocados.
Por ello, Rudd ha hablado de “asesinatos en masa” para quienes hayan provocado los fuegos y la policía ha acordonado zonas como si se tratara de escenas de crímenes.
Ayer, el tiempo mejoró un poco al bajar las temperaturas y dio un descanso a los miles de bomberos y soldados. Aunque se teme que el fuego siga durante semanas y que solo la lluvia sea capaz de acabar con esta tragedia.
En los Estados afectados de Nueva Gales del Sur y Australia del Sur, la mayoría de los focos están controlados y alejados de las áreas residenciales. Y en el Estado de Victoria, todavía hay 30 focos activos y varias poblaciones en peligro por las llamas.
Hasta el momento, ha dejado cerca de 220 muertos, pero las autoridades temen cuando los bomberos y los servicios de emergencia empiecen a acceder a las zonas más devastadas por el fuego.
"Hemos encontrado cadáveres dentro de coches, como si hubieran decidido huir cuando ya era tarde; hemos encontrado a gente en sus propiedades y en sus casas. También encontramos niños", es la descripción ofrecida por la policía estatal de Victoria.
Todavía hay un centenar de personas que se encuentran desaparecidas y ha calcinado, además, 330.000 hectáreas y 750 viviendas.
Según una información policial, ayer lunes, el primer ministro australiano, Kevin Rudd, se entero de que varios fuegos habían sido provocados.
Por ello, Rudd ha hablado de “asesinatos en masa” para quienes hayan provocado los fuegos y la policía ha acordonado zonas como si se tratara de escenas de crímenes.
Ayer, el tiempo mejoró un poco al bajar las temperaturas y dio un descanso a los miles de bomberos y soldados. Aunque se teme que el fuego siga durante semanas y que solo la lluvia sea capaz de acabar con esta tragedia.
En los Estados afectados de Nueva Gales del Sur y Australia del Sur, la mayoría de los focos están controlados y alejados de las áreas residenciales. Y en el Estado de Victoria, todavía hay 30 focos activos y varias poblaciones en peligro por las llamas.
