ESTHER MORALES. REDACCIÓN
El Fondo Monetario Internacional ha lanzado hoy su último informe, en el cual asegura una consecuencias, cuanto menos, catastróficas para el sector financiero estadounidense, europeo y japonés. 4,1 billones de dólares (3’17 billones de euros) es la cifra que pronostica el organismo, que se había convertido recientemente en el garante del nuevo modelo surgido en Londres durante la cumbre del G-20.
Asimismo, el informe asegura que las mayores pérdidas las sufrirán los bancos de Estados Unidos. A pocos días de que se conozcan los resultados del test de estrés al que las autoridades estadounidenses han sometido a los bancos, se ha sabido que las entidades financieras estadounidenses perderán 2,7 billones de dólares, de los que el 61% recaerá en los bancos y el resto en aseguradoras, fondos y otras sociedades.
Pese a que se han registrado algunas mejoras en los mercados, el sistema financiero mundial sigue bajo "graves tensiones", según alerta el FMI. "Estabilizar el sistema financiero sigue siendo una prioridad y, aunque se han hecho progresos, serán necesarios más esfuerzos por parte de los políticos".
Se ha alertado a los gobiernos para que inyecten capital en los bancos, e incluso se insinúa la posibilidad de nacionalizarlos. Las entidades se ven incapaces de captar dinero privado en las condiciones actuales, por lo que se estima conveniente un “traspaso provisional de la propiedad al gobierno”, recomendación que el Fondo ha defendido fervientemente.
