BERTA OLANO. WASHINGTON.
Barack Obama daba ayer un giro drástico a la política medioambiental que Estados Unidos ha venido haciendo en los últimos ocho años, durante la era Bush. El presidente de EE.UU presentaba una serie de medidas destinadas a la reducción de la emisión de gases contaminantes, y animaba a la industria automovilística nacional a fabricar coches más verdes.
“Durante años hemos elegido retrasar las acciones en vez de tomarlas. Ideologías rígidas suplantaron ideas científicas. Intereses de ciertos grupos primaron sobre el sentido común”. Estas fueron algunas de las afirmaciones que sostuvo ayer Obama, al hablar del escaso interés que su predecesor en el cargo, George W. Bush (y su Administración), mostraron ante el creciente problema del calentamiento global.
“Durante años hemos elegido retrasar las acciones en vez de tomarlas. Ideologías rígidas suplantaron ideas científicas. Intereses de ciertos grupos primaron sobre el sentido común”. Estas fueron algunas de las afirmaciones que sostuvo ayer Obama, al hablar del escaso interés que su predecesor en el cargo, George W. Bush (y su Administración), mostraron ante el creciente problema del calentamiento global.
EE.UU es el mayor emisor de CO2 del Protocolo de Kioto, con más de 7.000 millones de toneladas emitidas. El país firmó en el Protocolo de Kioto que las emisiones de CO2 se reducirían en un 7% en el período 2008-2012 respecto a 1990; en cambio, en 2006 los gases de efecto invernadero declarados ya superaban esa cifra y aumentaron un 14, 4 % respecto a esa misma fecha. Es decir, en ese momento, EE.UU sobrepasaba en 21 puntos porcentuales lo acordado en el Protocolo. En cuanto al tan esperado cumplimiento del Protocolo de Kioto por parte del gran contaminante mundial (EE.UU lidera esa lista incluso en cuanto a emisiones per cápita, un 19,4%), el ahora presidente, Barack Obama, prometió en campaña reducir, para 2020,las emisiones a los niveles de 1990; y en un 80% respecto a esta fecha, en 2050.
